La Asociación de Hoteles de Tulum (AHT) consideró inviable que los establecimientos ubicados en la costa operen únicamente durante las temporadas altas o en los meses en que no haya presencia de sargazo, debido a que el fenómeno ya afecta al Caribe Mexicano durante ocho o nueve meses del año.
David Ortiz Mena, presidente de la AHT, advirtió que normalizar el cierre temporal de hoteles por el recale de sargazo tendría consecuencias económicas y sociales importantes, principalmente por la pérdida de empleos permanentes, la reducción de la actividad turística y la afectación a comunidades que dependen de esta industria.
Señaló que, ante la duración que actualmente tiene el fenómeno, ya no puede considerarse un problema estrictamente estacional, sino una situación estructural que requiere una estrategia permanente.
En este sentido, planteó fortalecer acciones como la recolección del sargazo en el mar, la protección de las costas, una adecuada disposición final y el aprovechamiento del material.
Ortiz Mena reconoció que los hoteles han realizado inversiones importantes para enfrentar el problema, pero sostuvo que el sector privado no puede asumir de manera indefinida y por sí solo los costos derivados del recale masivo, particularmente en un contexto de baja ocupación y dificultades para cubrir los gastos básicos de operación.
Explicó que todavía no existe una cuantificación integral y consolidada de las pérdidas económicas ocasionadas por el sargazo en el Caribe Mexicano; sin embargo, indicó que algunos hoteles llegan a destinar varios millones de pesos mensuales a la limpieza de playas durante los periodos de mayor recale, cantidad que en determinados casos supera más del doble del gasto destinado al consumo de energía eléctrica.
El dirigente hotelero señaló que el impacto no se limita al costo de retirar el sargazo, pues también incluye cancelaciones o disminución de reservaciones, reducción de tarifas, afectaciones a la imagen del destino, deterioro de las playas, compra y mantenimiento de maquinaria y barreras, contratación de personal adicional y posibles pérdidas de empleos.
Como muestra de la situación que enfrenta actualmente el sector, indicó que en la zona costera de Tulum se han registrado niveles de ocupación cercanos a 20 por ciento en hoteles bajo el esquema europeo, mientras que las propiedades todo incluido rondan el 40 por ciento.
Ante este escenario, Ortiz Mena consideró necesario realizar una medición integral del impacto económico del sargazo, que permita determinar cuánto pierde el destino, cuánto absorben directamente los hoteles y cuáles son las repercusiones sobre el empleo y la cadena de servicios turísticos.
Finalmente, sostuvo que también deben establecerse mecanismos de apoyo, coordinación y financiamiento entre los sectores público y privado, con el objetivo de evitar que los costos asociados al sargazo terminen provocando cierres, reducción de operaciones o pérdida de fuentes de trabajo.





