Con ventas ya a nivel mundial, el fertilizante mexicano hecho con sargazo ha logrado posicionarse, convirtiéndose en uno de los principales casos de éxito que utilizan el excesivo arribo del alga en beneficio de un proyecto económico, detalló Sebastián Aguilar de Alba, director de innovación y tecnología de la empresa Sarga Agriscience.
“Tenemos un pedido de 10 mil litros ahora en Ecuador, también estamos atacando los cultivos de tomate, tenemos muy buenos resultados en California (Estados Unidos), están muy interesados porque les interesa la agricultura regenerativa, pero ahorita es un tema de infraestructura el poder cumplir, incrementar la demanda”, compartió.
Además de Ecuador y Estados Unidos, la empresa a través de CarbonWave tiene relación directa con Ensol, ha realizado pruebas exitosas en cultivos de remolacha en Hungría y cebada en Inglaterra, consolidando también ventas seguras en mercados de Colombia y explorando oportunidades en Brasil y Marruecos.
Ante esto, indicó, la demanda actual ha superado la capacidad de infraestructura, lo que motivó una nueva ronda de inversión para abrir segundas líneas de producción y satisfacer a los agricultores interesados en mejorar sus rendimientos de manera ecológica.
Han concretado ventas para una de las empresas de fertilizantes más grandes del centro-oeste estadunidense, con un envío inicial de 23 mil litros y un contrato a cinco años para medio millón de litros, una cifra que equivale a procesar cinco mil toneladas de sargazo fresco.
Para cumplir con esta demanda, la planta de producción ha operado a su máxima capacidad, con picos de 27 toneladas diarias de materia prima fresca para cumplir con los pedidos cerrados a principios de este año. Con cerca de 100 empleados distribuidos entre México y el extranjero, CarbonWave demuestra que es posible generar utilidad resolviendo un desafío ambiental de gran escala.
“Nos acercamos mucho con las empresas grandes, por ejemplo, Heineken, Pepsi con Baby Born, que es el grupo Modelo, empezamos a correr pruebas con ellos, ya que tienen programas de utilización de productos verdes, sustentables. A partir de ahí generamos la valorización o el entendimiento de cómo funciona nuestro producto y de ahí nos conectamos con estas empresas grandes en Estados Unidos”,relató.
Esta estrategia de validación inicial con gigantes de la industria fue fundamental para que la tecnología de CarbonWave traspasara fronteras, permitiendo que un producto procesado en Puerto Morelos hoy tenga presencia en regiones agrícolas clave de Norteamérica.
Estimó que el margen de ganancia obtenido en las ventas internacionales permite que la industria del sargazo sea próspera y sostenible a largo plazo, convirtiendo lo que comenzó como un problema logístico en las playas en el motor de una nueva era de biofertilizantes que posiciona a México en el centro de la innovación agrícola mundial.





